| Oliver no olvida la tabla |
Comienza recordando las vacaciones en la Suiza neutral para relajarse (llegando al éxtasis) en un país sin guerra.
En esa época se produce en él un cambio interno, se atreve a dar un pequeño concieeto y descubre que al estar frente al público además de darles algo él también recibe.
Empezamos a descubrir porqué no se hizo químico:
Por un lado el profesor Pask consiguió motivarlo y mantener su atención en la Biología, aunque no logró monopolizar los interereses de "nuestro héroe". El "proyecto calamar" lo devuelve un poco a la realidad, una cosa es planear un experimento y otra llevarlo a cabo. Al fín le sale mal una cosa, que ya iba siendo hora. Pero esto no lo detiene, planea un granja de tunicados para conseguir vanadio...aunque desiste antes comenzar el holocausto de urocordados (pincha el enlace anterior).
Por otro lado, lo orgánico estaba entrando en su vida. Los cambios propios de la edad modificaban su cuerpo y su pensamiento. Su adoración por la ciencia como orden y belleza formal se enfrenta a lo humano y lo personal donde irrumpen con fuerza la música y la poesía. Joseph Louis Proust deja hueco a Marcel Proust hasta tal punto que crea junto a sus amigos una sociedad literaria de gran éxito. Sin embargo el director la cierra sin dar explicación alguna, aunque no es de extrañar cuando lees algunas de las explicaciones de Oliver.
Termina el capítulo enamorado de la Biología marina gracias a Pask y a un libro que leyó, Cannery Row del premio Nobel Steinbeck. Llegando al punto de intentar entrar en varios laboratorios de esta materia en EEUU, incluyendo el del Monterey donde trabajaba el profesor que inspiró uno de los protagonistas del libro.
Como últimamente los temas propuestos divergen un poco de lo visto en los capítulos, y bien que lo disfrutamos, voy a intentar ceñirme un poco al hilo argumental pero sin dejar de relacionarlo con la actualidad, seguro que no lo consigo. Espero que vosotr@s las llevéis al terreno que os apetezca.
Empiezo con una provocación:
Vaaaale me he pasado, lo tacho.
Reformulo:
¿Crees que a la ciencia le falta relación directa con la realidad?, entendiendo realidad como lo que observa la mayoría de las personas.
¿Dónde podemos recuperar los amantes de la ciencia el contacto con el resto del mundo?(Si asumimos que somos diferentes)
Ejemplo: por mucho que seamos capaces de explicar algo de forma fantástica no tenemos nada que hacer frente a Dynamo, y él solo engaña. ¿La divulgación debe empezar por llamar la atención?
En el capítulo muy pocos pueden seguir el ritmo de profesor Pask, ¿esto ha sido así siempre y no tenemos nada que hacer? ¿La ciencia es para unos pocos?
Sigo con otra:
Ahora los directores también podrán hacer y deshacer a su antojo con las grandes ideas de Wert, ¿crees que se ha inspirado en esta época para hacer su reforma?.
Bueeeno, relajo la cuestión. Encontramos directores y profesores estrictos (ajustados a ley y que no toleran la interpretación) y a Lord Rothschild (el de la estación biológica marina abarrotada de estudiantes) como extremo opuesto por su trato con los que acudían a ver cómo trabajaban. Todos hemos tenido profesores de ambos tipos y, curiosamente, consideramos a algunos como buenos sin importar la distinción anterior.
A las cuestiones:
¿Un profesor o divulgador debe caer bien para hacer bien su trabajo?
¿Las actividades centíficas deben ser divertidas?
Y la más difícil para mí, ¿somos conscientes de que lo que consideramos buena divulgación puede no estar al alcance de neófitos?¿Nos falta un eslabón?¿La ciencia es para unos pocos?
Parece que mis dudas se resumen en una sola pregunta.
Para terminar dos cosillas:
- Debemos ir pensando en qué haremos cuando se nos terminen los capítulos
- La actividad paralela #practicando está a la espera de que alguien proponga la tercera práctica ¿os animáis?









